martes, 1 de noviembre de 2016

ROMPIENDO ESQUEMAS…



El pesimismo es un estado de ánimo y una doctrina filosófica, sostiene que vivimos en un mundo donde el dolor es permanente y nuestro destino es tratar de obtener lo que nunca tendremos. La falta de ilusión y metas conduce al pesimismo, al no proponernos metas quedamos estancados en lo que hacemos y nos volvemos pesimistas y de esta manera nos volvemos como un tropiezo para la gente que nos rodea y eso mismo les transmitimos.

Una persona pesimista es también depresiva, criticona, desconforme y quejosa. Su visión de la vida es negativa, prefiere creer que las cosas siempre empeorarán y considerar solamente el lado negativo de los hechos, sin ver la posibilidad de ninguna alternativa, el pesimismo se contagia y le complica la vida a los que están al lado.

En situaciones de estrés, para una persona pesimista es más fácil afrontarlo, los expertos sugieren incluir aun pesimista en los grupos de trabajo debido a que muchas veces las crisis son causadas por el exceso de optimismo ¿de verdad es tan malo ver el punto negro en la pizarra blanca?

Cuando una persona no se proyecta ni se propone metas no está cumpliendo con nuestro propósito como personas porque nosotros fuimos hechos para proponernos metas a corto o largo plazo y cumplirlas, pero cuando no lo hacemos es cuando llega el pesimismo, empezamos a sentir que no somos nadie, no apreciamos la vida y pensamos en que nunca debimos haber nacido.

Cuando una persona es pesimista no solo se afecta a ella misma sino también afecta a todos los que los rodean, transmitiéndoles su forma de pensar y actuar, una persona pesimista no ve lo bueno de lo que hace sino lo malo, por eso es que debemos ser alegres y ver las cosas desde otra perspectiva para que de esta manera rompamos todo esquema.

Jonathan Andres Mendez Perez

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